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EL PROBLEMA DE LAS SECTAS
Desde los primeros siglos de la historia, el cristianismo ha estado marcado por las diversas interpretaciones doctrinales. Las sectas y las herejías están al inicio de la vida de la iglesia. Ya desde el siglo segundo Montano considera que la vida cristiana se ha convertido en algo fácil y mundano, razón por la cual propone volver al cristianismo primitivo con un marcado acento ascético. El montanismo inaugura una serie de divisiones que signan la historia del cristianismo.
Le seguirán los maniqueos, los valdenses y otros hasta llegar a la reforma y sus variadas manifestaciones.
El fenómeno de las sectas ha significado para la iglesia católica una gran preocupación ya que estas comprometen una de las notas características de ella como es la unidad.
En los primeros siglos hasta la reforma la actitud de la iglesia católica frente a las sectas giró en torno a la apologética. Era necesario defender la pureza del depósito de la fe y para ello era necesario argumentar en contra de las interpretaciones no ajustadas al magisterio de la iglesia con el fin de deslegitimarlas.
A partir del Concilio Vaticano II la actitud de la iglesia ha cambiado a una posición ecuménica, reconociendo el valor a las diferencias de pensamiento en torno a las interpretaciones. Al dar respuesta, al fenómeno de las sectas, desde la pastoral, enfatiza la necesidad de afianzar la misión magisterial de la iglesia a través del ministerio episcopal caracterizado por el carisma institucional puesto al servicio de la palabra como garantía de verdad salvífica.
Las conferencias episcopales tienen desde aquí la responsabilidad de ejercer el magisterio preservando la pureza del mensaje sin violentar a quienes piensan diferente. Debe primar la actitud pastoral.
Por otra parte se hace necesario el estar vigilantes para evitar dentro del seno de la iglesia católica el surgimiento de actiudes en algunos movimientos que puedan degenerar en nuevas divisiones.
¡Ojo! porque el estilo de predicación de algunos sacerdotes de moda se parece mucho al de algunos dirigentes de sectas.
Enrique Rafael Guzmán Valdelamar.
Lic. en Filosofía Y Ciencias religiosas